Una cena política
Llegó a la residencia alrededor de las ocho -en coche oficial-, y tras una conferencia muy suave -parecía la lectura del ideario de su partido- comenzó la parte interesante. Había unas cincuenta personas en el salón de actos de la residencia, y surgieron bastantes preguntas, desde todas partes, comenzando por un militante de IU hasta el amigo liberal convencido. Muchas preguntas y muy buenas, desde la crítica que IU hace o debería hacer hasta ciertas contradicciones que presenta el modelo federal que defienden. Defensores y detractores, puntos de vista muy constructivos, durante una hora se creó una verdadera democracia: todos teníamos derecho a hablar. Todos aprendimos algo. Se echa de menos esta atmosfera en el Parlamento, echamos de menos los ciudadanos medios para expresarnos.
Tras la conferencia varios elegidos tuvimos la oportunidad de cenar con Isaura. Dieciocho amigos, concretamente. Los de Dirección escaparon a la primera oportunidad -no ocurrió lo mismo cuando vinieron Felipe González o Marín- y el agape se convirtió en una cena juvenil. Sin ningún tipo de censura -que sí existe- hablamos de todo. Educación, nacionalismos, la parte compleja -y sucia, diría- que hay en política de puertas para adentro.
Existe cierto debate sobre los sueldos de los diputados ultimamente. Y sinceramente, no merecen más.
Porque en el Congreso de los Diputados no están los mejores gestores, sino los que han jugado más certeramente en política. Se aprecia claramente, al conocerlos y hablar con ellos de manera próxima y sincera, que no son gente especialmente dotada y que sus puntos de vista son tristemente reducidos. cierto es que hay honrosas excepciones en cada uno de los grupos, pero en general, resulta lamentable el espectaculo parlamentario para un ciudadano que lo viene desde fuera.


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